Nadie le dijo a la pequeña niña lo dificil que significa llegar a ser adulto.
Que una vez saltado de la torre del castillo con ayuda de algún princípe que una vez fue rana,
el bosque no se vería tan verde y claro, ni lleno de luces como parecia desde la ventana del castillo.
Nadie le dijo a la pequeña niña, que el bosque oculta secretos oscuros,
sombras que se mueven sigilosas,
amarillos ojos que observan a las criaturas pasar, y que no las dejan llegar muy lejos.
Nadie le dijo a la pequeña niña, que una vez escapado de su torre
no tendria más compañía que la soledad, y que en lugar de ser esclava del encierro de su palacio, lo sería ahora de la inmensa y profunda oscuridad, que innunda solitariamente el bosque
que ella eligió para vivir, o tal vez sobrevivir.
Nadie le dijo a la pequeña niña, lo mucho que cuesta un unicornio,
o una flor de siete colores...Nadie..nunca nadie le dijo...y ahora...ahora la que una vez fue una pequeña niña...llora impaciente por volver a su torre, por estar nuevamente encerrada, para así no tener miedo a la noche, ni a la mañana...ni a las mariposas nocturnas...
tampoco a los vientos frios provientes del bosque...ni a los árboles que la observan con recelo..y que se mueven sin que ella se de cuenta.
Si alguna vez le hubiesen dicho esto a la pequeña niña, ella no lo habría creído... y con más desespero habría saltado de su torre...pero si a mi me lo hubiesen contado...tal vez a esta hora no estaria vagando por la sombra del bosque negro.
Que una vez saltado de la torre del castillo con ayuda de algún princípe que una vez fue rana,
el bosque no se vería tan verde y claro, ni lleno de luces como parecia desde la ventana del castillo.
Nadie le dijo a la pequeña niña, que el bosque oculta secretos oscuros,
sombras que se mueven sigilosas,
amarillos ojos que observan a las criaturas pasar, y que no las dejan llegar muy lejos.
Nadie le dijo a la pequeña niña, que una vez escapado de su torre
no tendria más compañía que la soledad, y que en lugar de ser esclava del encierro de su palacio, lo sería ahora de la inmensa y profunda oscuridad, que innunda solitariamente el bosque
que ella eligió para vivir, o tal vez sobrevivir.
Nadie le dijo a la pequeña niña, lo mucho que cuesta un unicornio,
o una flor de siete colores...Nadie..nunca nadie le dijo...y ahora...ahora la que una vez fue una pequeña niña...llora impaciente por volver a su torre, por estar nuevamente encerrada, para así no tener miedo a la noche, ni a la mañana...ni a las mariposas nocturnas...
tampoco a los vientos frios provientes del bosque...ni a los árboles que la observan con recelo..y que se mueven sin que ella se de cuenta.
Si alguna vez le hubiesen dicho esto a la pequeña niña, ella no lo habría creído... y con más desespero habría saltado de su torre...pero si a mi me lo hubiesen contado...tal vez a esta hora no estaria vagando por la sombra del bosque negro.



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